Felisa Forteza es una terapeuta mallorquina que reside en Dubái y ofrece un método de terapia breve orientado a abordar las dificultades actuales de las personas, sin ahondar excesivamente en su pasado. Su trabajo consiste en guiar a sus clientes hacia una mayor consciencia de cómo sus respuestas automáticas ante el sufrimiento perpetúan ese mismo malestar. Su enfoque destaca por identificar patrones repetitivos de evitación y mostrar a los pacientes cómo sus intentos de solución a menudo agravan la situación.
Para Forteza, la esencia de la terapia breve es comprender que no basta con saber qué nos sucede, sino entender cómo reaccionamos ante ello. Tomó como ejemplo a quienes, para evitar el dolor del rechazo, se aíslan más, o a quienes intentan controlar todo para esquivar la incertidumbre, pero terminan viviendo en una constante inseguridad. Su función en la sesión es la de "espejo": aporta una perspectiva externa que permite al paciente percibir aquello que no puede ver por sí mismo y así tomar conciencia de su dinámica interna.
Un aspecto fundamental en su práctica es la escucha auténtica, la capacidad de escuchar sin interpretar ni filtrar la realidad según prejuicios o experiencias propias. Esta escucha genuina permite que el paciente baje sus defensas y se observe sin juicios, creando un espacio propicio para el trabajo terapéutico. Según Forteza, la aceleración con que vivimos hoy dificulta este tipo de escucha, porque demanda tiempo, silencio y presencia, contradictorios con la cultura de la inmediatez y la urgencia.
La terapeuta sostiene que el verdadero problema no radica únicamente en lo que nos sucede, sino en cómo elegimos responder. Aboga por asumir la responsabilidad no como culpa sino como capacidad de respuesta, un margen de libertad frente a las circunstancias externas. Por ejemplo, un jefe conflictivo puede afectar, pero también depende de cada persona gestionar ese impacto y proteger su espacio emocional.
Para ilustrar la importancia del equilibrio vital, Forteza usa una metáfora basada en los "quesitos" del Trivial: cada área de la vida debe estar equilibrada para alcanzar plenitud. No basta con destacar en un solo ámbito si se descuidan otros, pues eso genera desequilibrios que afectan el bienestar general.
En relación al sentido de la vida y la dimensión espiritual, reconoce que muchos pacientes atraviesan crisis profundas por pérdida de sentido, sin necesariamente abordar la terapia desde un marco religioso. Para ella, la fe es una forma de confianza en que la vida tiene sentido, que detrás de las experiencias difíciles hay aprendizajes, y que esa confianza es el antídoto frente al miedo, no la valentía. Explica que el miedo es natural y necesario, pero para superarlo se requiere confiar en las propias capacidades y en que existe algo mayor que sostiene y da sentido a la existencia.
Este enfoque permite a los pacientes ampliar su mirada, salir del egocentrismo y adoptar una perspectiva más serena sobre la vida. En su trabajo, Dios está presente en esa confianza y en la creencia en una realidad superior, aunque no se mencione explícitamente ni se nombre en las sesiones.
