Se han popularizado en varios municipios españolas señales contra la violencia de género que imitan la forma de señales de prohibición de tráfico, con el objetivo de visibilizar esta problemática social. Sin embargo, estas señales están ahora prohibidas debido a que se parecen demasiado a las señales oficiales y pueden generar confusión entre los conductores.

El Reglamento General de Carreteras, vigente desde octubre del año pasado, establece que está prohibida cualquier forma de publicidad o cartel que pueda ser visible desde la carretera y distraiga a los conductores. Esta normativa, que viene aplicándose desde finales de los años 90, ha reforzado sus criterios para incluir paneles luminosos y cualquier señalización que, por sus colores o forma, pueda confundirse con señales de tráfico oficiales. Solo ciertos símbolos, como el Toro de Osborne, quedan exentos por su consideración como patrimonio cultural.

En concreto, este reglamento obliga a retirar las señales que puedan confundirse con señales reales de tráfico, un grupo en el que entran las señales moradas usadas para sensibilizar sobre la violencia de género. Muchas de estas señales se colocan en plazas o espacios públicos próximos a vías transitadas, lo que puede provocar distracciones o errores en la interpretación de los conductores.

Las consecuencias de esta regulación implican que tanto autoridades locales como propietarios particulares deben retirar estos elementos si pueden ser vistos desde carreteras. Esto también aplica a fincas privadas que exhiban carteles visibles desde la vía, reforzando la tranquilidad y seguridad vial en las carreteras españolas.