La Galaxia del Calamar, conocida también como M77 o NGC 1068, ha sido objeto de un avance significativo gracias a la tecnología del telescopio espacial James Webb. Su capacidad para detectar luz infrarroja permitió atravesar las capas densas de polvo que ocultaban el centro de esta galaxia espiral, revelando detalles que hasta ahora eran inaccesibles.
En el núcleo de la galaxia se identifica una enorme concentración de masa equivalente a 13 millones de soles, aunque la forma precisa de esta estructura aún no está confirmada. Algunos científicos especulan que este núcleo podría estar compuesto por dos agujeros negros que orbitan entre sí, formando un sistema binario en convivencia dinámica. Esta hipótesis apunta a una complejidad mayor en el motor que impulsa la actividad galáctica.
Las imágenes también evidencian una amplia franja que atraviesa el centro de la galaxia, compuesta por estrellas, gas y polvo. Destacan manchas rojas de intenso brillo, resultado del colapso gravitacional de bolsas de gas que podrían desencadenar la formación de nuevas estrellas. A su vez, un amplio anillo luminoso con miles de años luz de diámetro, denominado anillo de estallido estelar, parece haberse formado por la acumulación de gas debido a la gravedad interna de la galaxia.
Además, investigaciones previas desde 2022 identificaron un núcleo de alta energía en la Galaxia del Calamar que se alimenta de grandes cantidades de material. La intensa rotación y fricción del gas generan una extraordinaria emisión de energía, caracterizando a esta galaxia como un acelerador natural de partículas. Este fenómeno continuará siendo objeto de análisis para develar más secretos sobre la evolución y mecanismos internos de galaxias activas.
