Fernando Alonso llamó la atención al circular por las calles de Mónaco con un Lancia Delta Integrale Martini 6, una edición limitada y emblemática que celebra el éxito del fabricante italiano en el Mundial de Rallyes. Aunque el coche no tiene una aerodinámica refinada, su valor histórico y sus características lo sitúan al nivel de modelos legendarios como el Ferrari Testarossa.
Esta versión especial del Lancia Delta Integrale se lanzó para conmemorar el sexto título consecutivo de la marca en la competición mundial. Equipado con un motor 2.0 turbo de cuatro cilindros que entrega 210 caballos, el automóvil acelera de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos y alcanza una velocidad máxima cercana a los 220 km/h. El vehículo destaca, además, por detalles exclusivos en el interior, como los asientos baquet Recaro en azul con costuras rojas y un pomo de cambio sobre fibra de carbono.
Solo se fabricaron 310 unidades del Martini 6 entre finales de 1992 y 1993, lo que añade exclusividad y demanda a este modelo. En su época, su precio rondaba los 40.000 euros, cifra comparable entonces a la de un Porsche 911. Hoy en día, debido a su rareza y legado en competición, los ejemplares con poco kilometraje alcanzan valores cercanos a los 300.000 euros, y las unidades mejor conservadas superan los 350.000 euros, equiparables a superdeportivos exclusivos de marcas como Ferrari o Lamborghini.
La placa de la unidad, situada en el interior, certifica su posición dentro de esta producción limitada. Además, la decoración distintiva con los colores de Martini —patrocinador oficial del equipo de rally— en las franjas laterales y el distintivo HF en el pilar trasero aportan una imagen icónica que representa su prestigio deportivo. A pesar de su elevado precio, su diseño robusto y una aerodinámica poco trabajada contrastan con las líneas estilizadas de su competencia, lo que lo convierte en un vehículo poco común en cualquier paseo urbano.
La matrícula que porta el vehículo mostraba el número 14, cifra vinculada al piloto, lo que apunta a que podría ser de su propiedad. Por la capacidad económica y el interés demostrado por Alonso en modelos con historia, este Lancia resalta como un capricho exclusivo que aúna rendimiento clásico y valor coleccionable.
