Iberdrola ha finalizado una importante mejora en su central de bombeo de Valdecañas, situada en la provincia de Cáceres, que ya ha comenzado a operar con su nueva capacidad. La instalación alcanza ahora una potencia de 355 MW y suma 210 GWh adicionales de almacenamiento eléctrico, cifra equivalente al consumo anual de más de 60.000 hogares, consolidándose como una de las infraestructuras más flexibles del sistema eléctrico peninsular.

Esta actualización ha incluido la modernización de los grupos turbina-bomba y la digitalización de los sistemas de control, lo que permite acelerar los tiempos de respuesta ante las variaciones de demanda. Los nuevos arranques se producen en menos de 90 segundos, una mejora clave en un sistema eléctrico cada vez más dependiente de fuentes renovables como la solar y la eólica, cuyo aporte puede ser variable e impredecible.

La localización estratégica de Valdecañas también aporta ventajas. Al estar próxima a los principales centros de consumo del centro peninsular, reduce las pérdidas energéticas por transporte y optimiza su contribución al equilibrio del sistema eléctrico en la cuenca del río Tajo, una de las regiones con mayor acumulación de horas de bombeo-turbinación en España. Con esta ampliación, Valdecañas se equipara a otros grandes complejos hidroeléctricos como La Muela y Tajo de la Encantada.

Este avance forma parte de una estrategia mayor de Iberdrola para incrementar su capacidad total de bombeo en España, que ya supera los 3.000 MW, posicionándola como líder en almacenamiento hidroeléctrico. Esta infraestructura de almacenamiento ayuda a reducir la dependencia de los ciclos combinados de gas natural para cubrir picos de demanda, lo que impacta positivamente en la reducción de emisiones y fortalece la posición de España en negociaciones europeas sobre límites contaminantes.

Además, la capacidad mejorada de bombeo permite aprovechar momentos de baja remuneración en el mercado mayorista para almacenar energía, liberándola cuando los precios intradiarios son más altos, un factor determinante para la rentabilidad y estabilidad del sistema eléctrico con alta penetración renovable.