El PGA Championship llega a su ronda final con un escenario imprevisible. El estadounidense Alex Smalley se situó como líder solitario tras firmar un sólido 68 golpes que lo dejaron en seis bajo par, dos impactos por delante de un amplio grupo de competidores. Este grupo incluye a figuras destacadas como Jon Rahm, el español que marcha segundo empatado en -4, y otros nombres reconocidos del golf mundial.

Smalley, jugador de 29 años originario de Rochester y graduado en ciencias ambientales, atraviesa su mejor temporada pese a no haber ganado aún en el PGA Tour. Con cinco top 25 consecutivos y un segundo puesto en el Zurich Classic, afronta su quinto Major con una confianza creciente, aunque admitió recientemente que no le gusta ser el centro de atención. Este domingo tendrá que liderar la batalla frente a grandes multitudes, lo que convierte su rol en un verdadero reto.

La pelea es intensa: un total de 43 jugadores se encuentran en apenas seis golpes de diferencia, lo que indica que la lucha por el trofeo Wanamaker estará abierta hasta el final. Entre ellos destacan estrellas como Viktor Hovland, Shane Lowry, Xander Schauffele, Scottie Scheffler y Brooks Koepka, llevando el nivel competitivo a un punto máximo.

El español David Puig también sobresale en este caótico escenario. El jugador catalán firmó 71 golpes en una ronda difícil, manteniéndose igualado con Rahm en el total de 209 golpes. Aunque cometió seis bogeys, su capacidad para lograr un eagle y su juego ofensivo le permiten soñar con un top 10 que impulsaría notablemente su posición mundial.

Schauffele y Scheffler, jugadores acostumbrados a la presión, también sobrevivieron a la complicada jornada. Scheffler aseguró que el estado de los greenes y el viento hacen que sacar ventaja sea casi una cuestión de suerte, lo que explica la igualdad en la clasificación y la existencia de tantos jugadores en la pelea.