En “El viaje”, Paco Roca sitúa la trama en un escenario inusual: la remota Patagonia. Allí, Fran, un dibujante de cómics, queda atrapado después de que cancelen su vuelo a España, justo cuando había prometido regresar con sus hijas. Este contexto ofrece un marco propicio para una profunda reflexión sobre las relaciones amorosas y la transformación del afecto con el tiempo.

El sofá, presente constante y simbólico durante la historia, representa el espacio cambiante de una pareja: al principio amplia y acogedora, luego se vuelve estrecha y tensa según evoluciona la relación. Fran conoce a Sonia en el lobby del hotel, y ambos, a la espera, entablan una conversación que los transporta a sus propios recuerdos y experiencias amorosas, permitiendo al lector explorar las complejidades del amor, la separación y la reconciliación emocional.

Este trabajo, que se publicará en librerías próximamente, combina elementos autobiográficos y de ficción. Roca reconoce que su proceso creativo mezcla vivencias personales con historias universales, con la intención de que sus lectores puedan identificarse y hallar consuelo o comprensión en sus relatos. La base del argumento parte de una separación personal del autor, que le llevó a entender que los rupturas son temporales y pueden abrir las puertas a nuevas etapas en la vida afectiva.

Para Roca, situar la narración en Sudamérica responde a una combinación de realidad y fantasía, ya que durante una gira profesional pasó tiempo en la región. La calma pausada y el carácter singular de sus poblados enriquecen el tono contemplativo de la novela gráfica, invitando a ralentizar el paso y descubrir el contenido emocional detrás de los personajes.

“El viaje” se presenta como una historia intimista que aborda temas universales desde una mirada personal. Siguiendo el estilo limpio y reflexivo que caracteriza a Paco Roca, la obra plantea cómo la memoria no solo construye el pasado sino que impacta directamente en la percepción del presente y la manera en que comprendemos las relaciones humanas.

El lector encontrará, a través de la interacción de Fran y Sonia, una exploración de las contradicciones y la fragilidad del amor: cómo puede desvanecerse, cambiar o persistir en nuevas formas. Así, la novela gráfica introduce una conversación cercana y pausada, que permite revisitar el pasado sin perder de vista el ahora, en un constante diálogo entre lo vivido y lo que aún está por descubrir.