En pleno corazón de Bloomsbury, junto al Museo Británico, se encuentra The Zetter Bloomsbury, un hotel boutique que sorprende por su particular fusión de antigüedades y arte moderno. Situado en seis casas georgianas unidas, este espacio ofrece una experiencia distinta a la habitual en la capital inglesa, gracias a una cuidada decoración que reúne más de 3.000 objetos históricos y contemporáneos.

El responsable detrás de esta colección es el diseñador James Waterworth, quien durante cuatro años recorrió subastas y mercados en Europa para amasar una selección de muebles y objetos que van desde un sofá inglés del siglo XIX hasta una máscara budista de 300 años. Este repertorio se complementa con detalles como lámparas hechas con tejidos tradicionales de distintas partes del mundo y obras de artistas modernos como Terry Frost.

The Zetter Bloomsbury no solo ofrece habitaciones con techos altos y camas con dosel, sino que también invita a sumergirse en la atmósfera intelectual y acogedora de Bloomsbury, barrio que fue hogar de figuras como Virginia Woolf y Charles Darwin. Cada habitación refleja esa esencia, con ambientes pensados para el descanso y la inspiración, dotados con libros, escritorios y mullidos albornoces.

El hotel también destaca por sus espacios comunes, que incluyen un patio trasero secreto y un bar donde se sirven cócteles elaborados con creatividad para complementar la experiencia. El objetivo es que los huéspedes se sientan como en la casa de un amigo sofisticado y viajado, un lugar cálido que contrasta con la solemne fachada del vecino Museo Británico.

Este proyecto nace de la colaboración entre Waterworth y Kevin Rockey, ejecutivo con amplia trayectoria en la hotelería boutique, quienes juntos han dado vida a un concepto exclusivo que atrae tanto a londinenses como a turistas. The Zetter Bloomsbury representa así una propuesta diferente, que combina el lujo discreto con el encanto histórico y la modernidad artística en un espacio único.