Torrelaguna, un municipio ubicado en la Sierra Norte de Madrid, destaca por su importancia histórica y natural ligada a San Isidro Labrador, patrón de la capital. En este pueblo, que conserva un centro histórico medieval declarado Conjunto Histórico, San Isidro cultivó la tierra y contrajo matrimonio con María Toribia, conocida como Santa María de la Cabeza.
La iglesia de Santa María Magdalena, un templo gótico-renacentista, sobresale como una de las principales joyas arquitectónicas de la Comunidad de Madrid. Torrelaguna mantiene intacta su esencia rural en un entorno dominado por vegas, lomas yesíferas y campos de cultivo que reflejan su tradición agrícola secular.
El valle medio del Jarama, donde se encuentra Torrelaguna junto a otros municipios, posee un amplio patrimonio relacionado con las vías pecuarias y caminos históricos que conectaban con la Sierra Norte. Este territorio fue reconocido como lugar de «aposento» de la Mesta, una importante organización de pastores de la península ibérica. Las rutas senderistas permiten explorar estas joyas naturales e históricas, combinando paisaje y patrimonio.
Desde la Oficina de Turismo, ubicada en la Plaza Mayor, se planifican excursiones que recorren distintas rutas como la Romería, la Pañera y la de las Loberas de Valgallego. La Ruta de la Romería, por ejemplo, atraviesa el valle del Jarama pasando por olivares y campos de secano hacia la antigua ermita de Nuestra Señora de la Piedad, vinculada también a María Toribia. En el camino, se pueden observar vestigios del canal de Cabarrús, una histórica infraestructura hidráulica cercana al Pontón de la Oliva.
La relación de Madrid con San Isidro también se manifiesta en el Parque de San Isidro, un espacio verde extenso que fue antiguamente parte de los campos de Carabanchel del siglo XII. Allí, la tradición recuerda los milagros atribuidos al santo, como la aparición de un manantial para el servicio de sus patrones. Esta área sirvió para erigir la ermita de San Isidro y se convirtió en un punto de romería y celebraciones populares, inmortalizadas en la obra de Francisco de Goya «La Pradera de San Isidro».
