El Consell de Mallorca impulsa una ampliación del sello de calidad Serra de Tramuntana más allá de los productores agroalimentarios, incluyendo ahora empresas de servicios como hoteles, restaurantes y comercios. Este distintivo, que reconoce la vinculación y el respeto al entorno natural, busca generar beneficios directos al sector turístico y comercial de la zona.

Inicialmente, el sello solo se otorgaba a nueve empresas agroalimentarias, pero el número de beneficiarios ha crecido hasta veintiséis, incluyendo nuevas industrias y espacios relacionados con la producción local. Esta expansión responde a la creciente demanda turística atraída por el paisaje de la Serra de Tramuntana, que impacta significativamente en la economía local.

Ejemplos concretos ilustran este impacto: Tomeu Deyà, propietario de una tafona en Sóller, recibe diariamente turistas interesados en el patrimonio agrícola familiar y del pueblo, lo que ha abierto un canal para promover y vender su aceite de oliva. Asimismo, Can Det, una empresa agroalimentaria dedicada a la producción de cítricos, continúa innovando y recuperando variedades antiguas, con un alto volumen de su producción destinada a la restauración y hostelería.

Además, la historia de Franz, un empresario alemán que fijó su residencia en la serra en los años 90, refleja la conexión entre la producción local y los mercados internacionales. Actualmente, su empresa comercializa más de mil toneladas de cítricos locales dirigidas principalmente a Alemania, destacando la importancia del origen y la calidad de los productos.

El éxito de estos proyectos está ligado al cuidado constante del entorno natural, que convierte a la Serra de Tramuntana en un destino turístico de referencia. La ampliación del sello de calidad a nuevos sectores busca potenciar aún más esta relación entre naturaleza, producción local y turismo.