Una perturbación atmosférica de gran tamaño detectada en Venus en 2016 encontró una explicación inesperada: el fenómeno conocido como salto hidráulico, que también ocurre en el agua al caer en un fregadero. Investigadores japoneses utilizaron simulaciones que revelan cómo la dinámica de fluidos en la atmósfera venusina replica este proceso cotidiano.

El salto hidráulico se produce cuando un flujo rápido de líquido se detiene abruptamente al chocar con una superficie, haciendo que el líquido se acumule y forme una capa más gruesa que avanza lentamente. En el caso del agua en un fregadero, cuando el chorro golpea la base, su velocidad supera la velocidad de las ondas que genera, pero la fricción la desacelera, formando un círculo con una transición clara entre una capa fina y otra más espesa.

En Venus, la sonda japonesa Akatsuki detectó una perturbación de seis mil kilómetros de ancho moviéndose a lo largo del ecuador. Esta masa de nubes más densas creó una mancha oscura visible en imágenes infrarrojas. La explicación apunta a que en una de las capas internas de nubes, formadas mayormente por ácido sulfúrico, se genera una onda Kelvin que inicialmente se desplaza rápido hacia el este pero luego se vuelve periódicamente inestable.

Cuando esta inestabilidad ocurre, la velocidad del viento disminuye de manera abrupta, permitiendo que el aire se acumule en una capa más densa. Este efecto genera una corriente de aire ascendente que transporta vapor de ácido sulfúrico hacia las regiones superiores, donde se condensa y forma nubes densas y visibles como la mencionada pared atmosférica.

Las nubes de Venus giran extremadamente rápido, superando la rotación del planeta por un factor de sesenta. Están conformadas por tres capas, aunque sólo la externa es bien conocida. El descubrimiento en las capas internas aporta nueva luz a fenómenos atmosféricos complejos que afectan la dinámica del planeta.