Desde primeras horas de la mañana, alrededor de un centenar de docentes bloquearon la Ronda de Dalt, en Barcelona, a la altura del hospital Vall d’Hebron, generando congestionamientos que alcanzaron hasta siete kilómetros en ambos sentidos. Esta acción fue solo el inicio de una serie de cortes y movilizaciones simultáneas que afectaron diversas vías principales de acceso a la ciudad y zonas cercanas.
En Santa Coloma de Gramenet, aproximadamente 200 manifestantes interrumpieron el tráfico en la B-20, manteniendo el corte por más de una hora. En Barcelona, otro grupo igual de numeroso obstaculizó la Gran Vía, cerca de la plaza Cerdà, mientras que en Mataró la autopista C-32 resultó bloqueada en dirección a la ciudad. La AP-7 en Montornès del Vallès presentó cierres en sentido sur, con acumulación de vehículos desde La Roca, y en tramos entre Cerdanyola y Sant Cugat impactó en ambos sentidos, generando colas desde Santa Perpètua y El Papiol.
Las protestas también atravesaron la C-17 en Malla, dirección a Vic, con atascos desde Parets hasta Mollet del Vallès hacia Barcelona, y se registró una marcha lenta de docentes que avanzó desde Manresa por la C-55. Los huelguistas expresaron sus demandas a través de cantos y consignas, haciendo sonar silbatos y exhibiendo pancartas con mensajes como «La escuela luchando también está educando» y «El Departament no invierte y el alumnado sufre».
Durante las interrupciones del tráfico, se vivieron momentos de tensión entre los docentes y conductores afectados, quienes manifestaron su derecho a desplazarse para trabajar y sugirieron a los manifestantes trasladar sus reclamos frente al Parlament. La policía intervino en puntos conflictivos, impidiendo que algunos motoristas sortearan los cortes establecidos por los profesores.
Esta movilización marca el comienzo de un nuevo ciclo de huelgas en el sector educativo catalán, que contempla 16 jornadas de protesta en las próximas cuatro semanas. La convocatoria, impulsada por sindicatos como USTEC, Professors de Secundària (Aspepc-sps), CGT y la Intersindical, rechaza el acuerdo firmado por Educación con sindicatos minoritarios y critica el despliegue policial en centros escolares, así como la infiltración en asambleas docentes.
