La Base de Retamares, sede del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE), se prepara para una transformación significativa que multiplicará por tres su capacidad actual. Felipe VI recorrió estas instalaciones en Pozuelo de Alarcón, donde actualmente trabajan cerca de 500 efectivos y que, en 2030, contará con 1.500 militares y civiles especializados, quienes se encargan de proteger infraestructuras vitales frente a ataques cibernéticos.

Este crecimiento responde al aumento de las amenazas híbridas y la creciente importancia de la defensa en el entorno digital. Los especialistas del MCCE, conocidos como “boinas grises”, garantizan la seguridad de sistemas estratégicos como centrales nucleares, depuradoras de agua, semáforos y aeropuertos. Además, mantienen sistemas protegidos durante eventos internacionales, como la próxima visita del Papa.

El plan de expansión incluye no solo la incorporación de personal, sino también una ampliación de las instalaciones. Para finales de 2026, se instalarán nueve módulos prefabricados de alta tecnología con capacidad para más de 300 personas como solución temporal. A futuro, se desarrollarán 100.000 metros cuadrados adicionales para albergar nuevos servicios estratégicos vinculados a operaciones cibernéticas.

Dentro de las nuevas infraestructuras destaca el edificio del NATO Cyber Range (NCCR), que contará con 10.000 metros cuadrados destinados a la formación y experimentación en simulaciones de ciberataques. También se habilitará un espacio para 250 analistas que gestionarán y evaluarán riesgos en tiempo real.

Durante la visita, Felipe VI estuvo acompañado por altos mandos militares, entre ellos el jefe del Estado Mayor de la Defensa y comandantes del Mando de Operaciones y del Mando Conjunto del Ciberespacio. El Rey presenció una presentación sobre las capacidades del mando, observó un simulacro de ciberataque contra una infraestructura crítica y recibió información sobre los riesgos de la inteligencia artificial.

España asume el rol de país anfitrión del NATO Cyber Range Capability, una plataforma estratégica de la OTAN dedicada a probar la resistencia y respuesta frente a ataques tecnológicos dirigidos a infraestructuras críticas. Esta iniciativa fue impulsada originalmente en 2013 y busca posicionar a Retamares como uno de los principales centros internacionales en materia de ciberdefensa.