Después de décadas de búsqueda, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) logró identificar a 17 personas desaparecidas durante la dictadura argentina (1976-1983). Los restos óseos aparecieron el año pasado en las inmediaciones del centro clandestino de detención La Perla, ubicado en la provincia de Córdoba.
Este avance se suma a la identificación previa de otras 12 víctimas revelada meses atrás, sumando un total de 29 personas recuperadas en lo que va de la investigación. El juez federal a cargo del caso, Miguel Hugo Vaca Narvaja, adelantó que es probable que se sumen más identificaciones, aunque no ofreció detalles adicionales.
Entre los familiares presentes en la conferencia de prensa, Luis Navarro destacó la importancia de la recuperación de su hermano Juan Carlos, desaparecido hace casi cinco décadas. Denunció que durante años la justicia sostuvo que sin cuerpo no había delito y abogó por la búsqueda de más personas para alcanzar la justicia frente a las más de 30.000 desapariciones comprobadas durante ese periodo.
El hallazgo representa un duro golpe al discurso negacionista del actual gobierno de Javier Milei, que minimiza la cantidad de desaparecidos y ha desmontado varios espacios dedicados a la memoria histórica. La conmemoración del 50 aniversario del golpe militar sirvió como marco para ratificar el reclamo por políticas de memoria y verdad, con una masiva presencia en las calles.
La investigación comenzó en septiembre del año anterior cuando el EAAF y el Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba inspeccionaron el área conocida como La Loma del Torito. Allí encontraron más de mil restos fragmentados junto a piezas dentales distribuidas en dos zonas separadas a unos 30 metros.
Uno de los casos más conmovedores fue el de Ester Felipe y Luis Mónaco, secuestrados en 1978 y cuyos restos fueron localizados juntos. Paula Mónaco Felipe, hija de la pareja, afirmó que la identificación permitió encontrar un sentido a la palabra “encontrar”: recuperar a sus padres y cerrar una etapa de dolor prolongado.
La Perla funcionó como centro clandestino entre 1976 y 1978, y según estudios del Archivo Provincial de la Memoria, aproximadamente entre 2.200 y 2.500 personas pasaron por ese lugar donde se cometieron secuestros, torturas y asesinatos. La confirmación de estas identidades es parte del esfuerzo continuo por hacer justicia frente a las atrocidades cometidas durante el régimen militar.
