El tráfico ilícito de drogas en la provincia de Cádiz, especialmente a través del Estrecho de Gibraltar, mantiene su protagonismo como foco estratégico para las organizaciones criminales. Un reciente informe del Departamento de Seguridad Nacional confirma la existencia de más de 600 narcolanchas tipo go-fast implicadas en el tráfico de estupefacientes, principalmente hachís, que cruza desde Marruecos hacia España.

Este documento, que reúne datos de varios ministerios, advierte sobre un aumento en la agresividad de los narcotraficantes contra las Fuerzas de Seguridad, quienes ahora enfrentan embestidas deliberadas con embarcaciones y vehículos, además del uso de armamento de guerra. Esta violencia ha derivado en la muerte de agentes, tanto en Huelva como en Barbate, y un caso reciente en la frontera con Portugal, donde un miembro de la Gendarmería falleció tras ser embestida su embarcación por una narcolancha.

El informe recalca que, a pesar de que el número total de incidentes violentos no supera cifras anteriores, la capacidad ofensiva de los narcos aumenta, con prácticas más agresivas para evitar la interceptación y pérdida de la droga. Esta dinámica coloca a Cádiz y la desembocadura del Guadalquivir como puntos clave en una región donde la entrada de cocaína también se ha reforzado, utilizando las mismas rutas que el hachís.

La presión policial en el Estrecho, que ha dificultado los trayectos tradicionales, parece haber provocado un desplazamiento de estas rutas y una expansión del narcotráfico hacia otras zonas costeras andaluzas. A pesar de las afirmaciones oficiales recientes sobre el control de esta guerra contra el narco, el informe evidencia un panorama preocupante y en transformación.

Este contexto sitúa a la provincia gaditana como la puerta principal de entrada de drogas hacia el mercado europeo y pone en relieve las dificultades y los riesgos que enfrentan las fuerzas del orden para frenar la actividad de grupos criminales cada vez más violentos y preparados.