Alex Saab, empresario colombiano vinculado estrechamente al régimen de Nicolás Maduro, fue entregado por las autoridades venezolanas a Estados Unidos para enfrentar cargos penales. Saab ya había estado detenido en una cárcel estadounidense durante dos años antes de ser intercambiado gracias a negociaciones entre ambos gobiernos, pero ahora regresa al país norteamericano para cumplir nuevamente prisión.
Esta deportación se produce luego de que el gobierno chavista confirmara que Saab se encuentra acusado de múltiples delitos en territorio estadounidense, especialmente relacionados con esquemas de corrupción destinados a evadir sanciones internacionales. Su rol fue clave para facilitar operaciones ilegales de exportación de oro y petróleo hacia Rusia, Turquía y varios países árabes, lo que lo convirtió en una pieza fundamental dentro del entramado financiero del régimen venezolano.
La caída en desgracia de Saab ha sido rápida y profunda. Además de perder su influencia política, el colombiano también fue privado de la nacionalidad venezolana, que le había sido otorgada de manera irregular para facilitar su protección diplomática. El desenlace comenzó tras la captura fallida del propio Maduro el 3 de enero, lo que desencadenó una serie de decisiones internas, incluyendo la destitución de Saab de su cargo como ministro de Industria y Comercio.
Semanas después, fuerzas combinadas del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) y del FBI ejecutaron su arresto en una mansión. Desde entonces permaneció recluido en la cárcel del Helicoide, aunque con privilegios como utilizar el despacho del director como dormitorio. Ahora, fue trasladado de forma forzada a bordo de un avión rumbo a Estados Unidos, similar a lo ocurrido en 2020 cuando fue deportado desde Cabo Verde tras un largo proceso judicial.
