El archipiélago canario enfrenta un notable incremento en las temperaturas que obliga a activar la prealerta oficial a partir del mediodía de este domingo. La Dirección General de Emergencias de Canarias movilizó esta medida preventiva en toda la comunidad autónoma para abordar el episodio de calor intenso que afectará a las siete islas.
Este aumento térmico responde a las últimas predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que anticipan un ascenso progresivo y generalizado de las temperaturas durante la jornada. En respuesta, se implementó el Plan Específico de Emergencias de Canarias por Riesgos de Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA), orientado a coordinar recursos y alertar a autoridades locales ante riesgos para la salud y seguridad ciudadana.
El foco principal del calor extremo se concentrará en las islas orientales, donde se prevé que las temperaturas superen puntualmente los 37ºC, sobre todo en las zonas interiores ubicadas en el sur de Fuerteventura y Lanzarote. La influencia de la masa de aire sahariana reforzará la intensidad térmica en estas áreas.
Gran Canaria también registrará temperaturas elevadas, con máximas que podrían superar los 34ºC, afectando especialmente al interior y la vertiente sur de la isla, principalmente en laderas orientadas hacia el sur y oeste. Este escenario representa un riesgo significativo para la población, especialmente en zonas con menor ventilación natural.
En la provincia occidental, Tenerife y La Gomera experimentarán un ascenso similar, con valores térmicos que podrían superar los 32ºC. Las medianías y zonas altas, específicamente las laderas orientadas hacia el sur, serán las más impactadas por la radiación solar intensa y el aire caliente estancado, elevando la sensación térmica.
La activación del plan de emergencias contempla la coordinación con ayuntamientos y cabildos para optimizar la respuesta ante esta alerta, buscando minimizar riesgos derivados del calor, que incluyen golpes de calor, deshidratación y otros problemas relacionados con el exceso térmico.
Este fenómeno climático supone un desafío para la población y los servicios de emergencia, que deberán extremar las precauciones y atender potenciales situaciones de vulnerabilidad, especialmente en niños, personas mayores y enfermos crónicos, que son los grupos más afectados ante este tipo de condiciones extremas.
