España no participó en la segunda semifinal de Eurovisión, marcando un momento poco habitual en el certamen y protagonizando un silencio que llamó la atención durante la transmisión oficial. La Unión Europea de Radiodifusión (UER) no hizo mención alguna de la ausencia española, ni de otros países como Eslovenia, Islandia, Países Bajos e Irlanda, lo que generó diversas críticas en redes sociales por la falta de reconocimiento a España y su historia en el festival.
Uno de los episodios más comentados durante los ensayos previos fue la burla hacia la actuación pasada de Manel Navarro, exrepresentante español cuyo error vocal en una edición anterior seguía siendo recordado con mofa. Esta situación, percibida como innecesaria y poco respetuosa, motivó que RTVE eliminara dicho fragmento de la emisión oficial, evidenciando un ambiente de tensión y nostalgia por la tradicional presencia española.
En contraste, la semifinal estuvo marcada por el reconocimiento a las propuestas de Dinamarca y Rumanía, que lograron captar la atención del público y el jurado con estilos propios y diferenciados. La actuación de Søren Torpegaard para Dinamarca, con su tema «Før Vi Går Hjem», destacó por su autenticidad y presencia escénica, pese a no ser la noche vocalmente ideal del artista. Su paso a la final fue considerado seguro desde el inicio.
Por su parte, la rumana Alexandra Căpitănescu mostró una energía vibrante y un rock contundente con «Choke Me», consolidando su lugar por medio de una interpretación lírica y potente. Este género ha sido histórico en Eurovisión para países que lograron un impacto duradero, y Rumanía parece seguir esa tradición exitosa.
También sobresalió Bulgaria en su regreso al concurso tras una ausencia motivada por problemas económicos, con Dara al frente entregando una actuación dinámica y memorable, marcada por un baile estrambótico que pareció homenajear momentos icónicos del festival como los de Ruslana en 2004.
Australia tuvo su pase asegurado gracias a la figura de Delta Goodrem, cuyo piano y personalidad ayudaron a sostener un tema que, por sí solo, resultaba plano, pero ganaba vida en vivo acompañado por miles de voces del público. En contraste, Ucrania logró avanzar sin destacar demasiado con su propuesta.
En total, ya se han clasificado varios países para la final, entre ellos Moldavia, Suecia, Croacia, Grecia, Finlandia, Israel, Bélgica, Lituania, Polonia y Serbia, complementando la lista junto a las dos favoritas de esta semifinal. La ausencia española, sin embargo, representa un golpe para Eurovisión, tradicionalmente apoyado por la participación constante de sus miembros del llamado Big Five.
