La Guardia Civil de Fuerteventura detuvo a varios individuos en posesión de un atún rojo de 126,15 kilos capturado de forma ilícita en la costa este de la isla. El hallazgo ocurrió durante un operativo de vigilancia cuando los agentes interceptaron un todoterreno en una zona de difícil acceso y encontraron restos del pez, además de equipo profesional de pesca de altura.

Los ocupantes del vehículo admitieron haber pescado el atún horas antes, pero no contaban con la autorización requerida para la pesca recreativa de esta especie. Esta falta de permiso, junto con indicios de que el ejemplar iba a ser vendido ilegalmente, configura una infracción grave. La venta de piezas capturadas con licencia recreativa está expresamente prohibida en Canarias, bajo pena de sanciones severas.

El atún rojo está sujeto a estrictos controles internacionales para proteger la especie, regulando sus cupos y periodos de pesca. La introducción ilegal de esta captura en el mercado genera un riesgo sanitario por la ausencia de trazabilidad oficial y perjudica a los pescadores legales, constituyendo una competencia desleal.

Tras el decomiso, el pescado fue trasladado a instalaciones oficiales para su pesaje definitivo y permanece en custodia administrativa mientras se determina su destino final y las sanciones correspondientes. La Guardia Civil ha iniciado nueve expedientes sancionadores por infracciones en materia de pesca marítima, que pueden acarrear multas significativas.

La legislación canaria en materia de pesca categorizan las infracciones en tres niveles:

  • Leves: apercibimientos o multas de 60 a 300 euros.
  • Graves: multas entre 301 y 60.000 euros.
  • Muy graves: sanciones que pueden alcanzar los 300.000 euros.

Este tipo de controles a la pesca del atún rojo en Fuerteventura es habitual debido a la especial vigilancia que ejercen el Seprona y la Guardia Civil para proteger la sostenibilidad de la especie y evitar el mercado ilegal.