La Ley General de Sanidad de 1986 marcó un antes y un después al establecer el derecho universal a la salud en España. Cuarenta años después, expertos y representantes institucionales analizaron en Madrid los retos que debe afrontar el sistema sanitario para adaptarse a nuevas demandas sociales y tecnológicas. La jornada formó parte de Ruta 86, una iniciativa promovida por Boehringer Ingelheim que buscó generar un debate plural sobre la sanidad actual y su evolución.
Durante el encuentro, se destacó que la sanidad española ha vivido una profunda transformación impulsada por la innovación y la tecnología, aspectos que eran inimaginables hace cuatro décadas, como la inteligencia artificial o el aprendizaje automático. El director general de Boehringer Ingelheim España orientó la conversación hacia la necesidad de anticipar cambios y fortalecer el trabajo conjunto entre todos los actores involucrados para garantizar un sistema sostenible y eficiente.
La reflexión incluyó un análisis intergeneracional, que contó con la participación de Rosa Lluch, hija de Ernest Lluch, el impulsor inicial de la Ley General de Sanidad. Ella resaltó el carácter colectivo y social que tuvo la aprobación de la norma, vista como un pilar fundamental para llevar igualdad en el acceso a la salud. Por su parte, Kilian Sánchez, portavoz en la Comisión de Sanidad del Senado, insistió en la urgencia de adaptar el sistema a una sociedad envejecida con mayor cronicidad y expectativas de vida más largas.
En este sentido, Sánchez mencionó el proyecto de ley del paciente, que pretende incorporar una visión integral, incluyendo la atención a familiares y cuidadores, y subrayó que la sanidad prevista para 2046 deberá ser muy distinta a la de 1986. Reconoció que los modelos asistenciales deben evolucionar para responder a demandas complejas, ante el aumento de enfermedades crónicas y el cambio demográfico.
La iniciativa Ruta 86, que recorrió varias comunidades autónomas, buscó también reforzar la vinculación social con la sanidad pública como un factor de cohesión nacional. El debate apuntó a la necesidad de mantener un sistema público fuerte que integre innovación, esfuerzos colaborativos y una respuesta flexible a las nuevas necesidades de salud, garantizando la equidad y calidad asistencial a largo plazo.
