Cristina Hernández ha dedicado gran parte de su trayectoria a investigar cómo los símbolos y relatos ancestrales siguen influyendo en la experiencia humana actual. Su trabajo se centra en el origen profundo de las imágenes y arquetipos que han acompañado a la humanidad desde las primeras civilizaciones y que aún modelan nuestra manera de entender la identidad, el dolor y el conocimiento.
La figura femenina es el eje fundamental de su reflexión. Hernández la analiza como un símbolo lleno de contradicciones, donde coexisten la creación y la destrucción, la sabiduría y el peligro, la protección y la amenaza. Esta dualidad se encuentra presente en diversas culturas y tradiciones, desde las mitologías mediterráneas hasta el cristianismo o las narrativas medievales, así como en el tarot o la filosofía clásica.
Para Hernández, las mujeres representadas en estos relatos —como Circe en La Odisea, las sibilas, sacerdotisas, magas o consejeras de reyes— no son figuras del pasado, sino que constituyen una genealogía de poder femenino ligada al conocimiento y la capacidad de orientar y prever. Estas mujeres sabias, aunque portadoras de un saber valioso, también generan temor, un reflejo de cómo la cultura ha tratado históricamente esta presencia femenina vinculada al saber.
Su obra recorre estas temáticas desde una perspectiva interdisciplinaria, combinando literatura, antropología, filosofía y arte. Hernández no aborda los símbolos como conceptos aislados o meramente teóricos, sino como estructuras vivas que actúan sobre las emociones, los vínculos y los procesos personales contemporáneos.
En su trabajo más reciente, que presentó en la UNED de Melilla, Hernández propone una cartografía simbólica que conecta poesía, esoterismo y experiencia vital para entender cómo la figura femenina sigue siendo un referente clave para la reflexión sobre la sabiduría, la fractura y la reconstrucción en la condición humana.
