El sector tecnológico en las Islas Baleares ha experimentado un crecimiento significativo en su fuerza laboral, especialmente en áreas como ingeniería informática y telecomunicaciones. Actualmente, la Asociación de Empresas Tecnológicas de las Islas Baleares agrupa setenta compañías que emplean a más de 4.000 profesionales, aunque esta cifra podría ser superior al no incluir a todas las empresas.
Un fenómeno relevante en el sector es la adquisición de empresas locales por grupos extranjeros al alcanzar un tamaño de unos cincuenta empleados. Esto suele traducirse en un aumento notable del salario medio anual, que puede pasar de 60.000 a 100.000 euros para los trabajadores afectados. Este incremento salarial resulta decisivo para atraer y retener talento en las islas.
Sin embargo, el sueldo no es el único incentivo que atrae a los jóvenes profesionales al sector tecnológico balear. La flexibilidad laboral, en especial la posibilidad de trabajar en remoto, juega un papel fundamental. Muchos empleados realizan sus tareas desde sus hogares o incluso durante estancias prolongadas en el extranjero.
El caso de Marc Siquier ejemplifica esta tendencia. Tras formarse en ingeniería de comunicaciones con especialización en procesamiento de imagen y sonido, combina su pasión por la guitarra con su trabajo vía teletrabajo desde las Islas Baleares. Él destaca que pocas empresas en España se dedican a su campo y que el modelo europeo, con nómina europea, es una ventaja notable.
Por otro lado, Antoni Bujosa lidera desde hace seis años una filial en Mallorca de un conocido turoperador europeo, gestionando servicios turísticos a distancia. Reconoce que la pandemia aceleró la adopción del teletrabajo, que permite también la movilidad internacional de personal cualificado como ingenieros, programadores, analistas o diseñadores, entre otros.
Este esquema laboral, según Bujosa, se ha consolidado y difícilmente desaparecerá, ya que ofrece beneficios tanto a empleados como a empresas al facilitar la importación y exportación de talento sin requerir presencia física diaria.
