La última temporada de La isla de las Tentaciones ha registrado una caída significativa en su audiencia, evidenciando una pérdida de interés por parte de los espectadores. Pese a los intentos por revitalizar la trama, la emisión no logra captar la expectación que alcanzó en sus primeras ediciones.
En esta décima entrega, el programa alcanzó un mínimo histórico de audiencia que se distanció notablemente de sus registros previos. En el punto más alto, logró un 14,3% de share, porcentaje que aún está lejos de los niveles que solían consolidar como un fenómeno televisivo. Inclusive, tocó un 8,1% de cuota, cifra nunca antes vista en la historia de este reality.
La credibilidad del formato se sacudió tras la reciente emisión en la que una pareja, compuesta por Ainhoa y Álex, dejó entrever que algunas situaciones estaban previamente acordadas. Álex protagonizó un momento clave al abandonar el reality “unilateralmente” y dirigirse al hotel del programa, poniendo fin a su participación y afectando también la experiencia de su pareja sin que ella fuera informada de inmediato.
Durante la hoguera en Villa Deseo, la organizadora del reality comunicó a Ainhoa que debía irse sola, ya que Álex había decidido marcharse sin solicitar la tradicional hoguera final con su pareja, la cual suele permitir un último cara a cara. Sin embargo, Álex irrumpió en escena, pidiendo perdón por saltarse las reglas y permitiendo un debate con su novia. Este gesto desconcertó a los espectadores, que detectaron elementos guionizados.
Dos detalles llamaron la atención del público: la presencia de Álex con un traje elegante, inusual para un encuentro que supuestamente no había sido planeado, y la frase que pronunció durante su discusión con Ainhoa, al decir “Ahora te vas a escuchar”, sugiriendo que ambos habían visto imágenes que se iban a discutir, algo que la mecánica narraba como improbable dado su abandono.
Estos indicios reforzaron la percepción de que el reality estaba siguiendo un guion pactado, contraviniendo la idea de espontaneidad y conflicto auténtico que caracteriza al género. La reacción en redes y entre la audiencia ha sido de desencanto, evidenciando que el desgaste del formato y la falta de naturalidad comprometen su vigencia.
