Con la llegada de la Fira Modernista, Terrassa revive la estética y el estilo de principios del siglo XX, destacando especialmente la moda que caracteriza esa época. Reproducir fielmente estas prendas, sobre todo las femeninas, supone un gran reto por la complejidad de las técnicas y materiales originales, lo que influye directamente en su precio y elaboración.
La confección de vestidos modernistas implica seguir patrones históricos que incluyeron corsés, múltiples capas, ropa interior específica, forros y varillas. Según Rosa Rubio, diseñadora especializada en este tipo de vestimenta, la indumentaria masculina también presenta dificultad debido al uso de sastrería tradicional. Sin embargo, la moda de esa época es diversa y permite al usuario elegir entre siluetas clásicas y tendencias emergentes, lo que añade flexibilidad y personalización al proceso creativo.
El trabajo de diseño comienza con una entrevista personalizada para definir qué quiere transmitir la persona que usará el traje. Esto incluye desde el tipo de personaje que desea representar hasta la selección del tejido, los accesorios y los detalles específicos que pueden transformar completamente la prenda. La moda modernista en Terrassa mantiene un alto grado de rigor histórico; muchas personas dedican meses a investigar y recrear con precisión sus trajes, visitando museos para inspirarse directamente en piezas originales.
Sin embargo, no es raro observar errores o anacronismos en los atuendos durante la feria. Entre las equivocaciones más comunes está el uso de lazos en la parte posterior del vestido, un detalle que no corresponde a la época. Otro ejemplo frecuente es que las mujeres porten bolsos de mano, algo que era mal visto en aquella época ya que las mujeres no solían cargar objetos personales en público; esta costumbre empezó a cambiar en los años veinte, cuando comenzaron a usar maquillaje y necesitaban pequeños estuches para retoques.
En cuanto al maquillaje y peinados, la recomendación es mantener un estilo discreto y fiel a la época: no se usaba maquillaje en exceso y el cabello debía recogerse en un moño, ya que llevarlo suelto era exclusivo de las niñas. No obstante, la precisión histórica no es condición indispensable para participar, ya que el objetivo principal de la Fira Modernista es que cada participante disfrute y luzca su vestuario con confianza, adaptándolo a sus gustos y necesidades.
Por último, la confección de un vestido modernista puede implicar un gasto considerable debido a la complejidad de reproducción y el nivel de detalle. Cada traje es una pieza única que refleja tanto el espíritu de la época como la personalidad del portador, un equilibrio que convierte la moda modernista en un arte accesible pero exigente.
