La misa en honor a Víctor Quero Navas se convirtió en un espacio de profundo dolor y reclamos contundentes contra la represión y encarcelamiento en Venezuela. Carmen Teresa Navas, madre del fallecido bajo custodia estatal, asistió acompañada por familiares y representantes de la sociedad civil, rodeada de un clima cargado de emoción y solidaridad. Su presencia fue el eje de la ceremonia realizada en la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, donde se rememoró la vida y tragedia del preso político.

El acto religioso estuvo marcado por expresiones de respaldo a Carmen Navas, que durante más de un año recorrió centros de reclusión en busca de información sobre el paradero de su hijo. Durante la misa, se pidió justicia no solo para Víctor Quero, sino para todos los presos políticos que todavía permanecen detenidos en el país. Según cifras de la ONG Foro Penal, el número de encarcelados por razones políticas asciende a más de cuatrocientos cincuenta.

El presbítero José Honegger Molina García, encargado de presidir la ceremonia, brindó palabras de consuelo y esperanza, destacando la comparación del sufrimiento de la madre con el dolor de la Virgen María ante la crucifixión de Jesús. Hizo un llamado a la reconciliación nacional, evitando la venganza y fomentando un cambio que permita acabar con la persecución política y la liberación de los presos de conciencia.

Durante la misa, la emoción fue palpable en la congregación, con manifestaciones de apoyo a la familia y coreos insistentes de «justicia». La figura de Víctor Quero Navas se convirtió en un símbolo de la lucha por los derechos humanos y la necesidad de que las autoridades respondan por los casos de abuso y negligencia en los centros de detención.

Al concluir, los asistentes reiteraron el llamado a la excarcelación de todos los presos políticos en Venezuela y pidieron que el sufrimiento de quienes han perdido la vida en estas circunstancias sirva para impulsar un cambio real en el país.