El evento “Frenar a la Extrema Derecha” celebrado en el Ateneo de Madrid sufrió una interrupción inesperada cuando un grupo de jóvenes activistas de Revuelta tomó la palabra desde el público para confrontar a los participantes. Mientras Sarah Santaolalla, Pablo Iglesias, Óscar Puente y Rubén Sánchez debatían, las activistas exigieron respuestas al acusarlos de ser responsables del sufrimiento de las mujeres españolas.
Los mensajes lanzados desde el auditorio fueron directos y contundentes: "Sois culpables del sufrimiento de las mujeres españolas", "El gobierno más feminista de la historia defiende a las mujeres, Sara, respóndenos" y "Hay ciertas mujeres que no importan" fueron algunas de las consignas que resonaron. La protesta pacífica se difundió a través de un video publicado por la propia organización, donde se observa cómo los ponentes reaccionaron con incomodidad y optaron por guardar silencio o victimizarse.
En particular, Sarah Santaolalla respondió posteriormente calificando la protesta como un “acoso” y “amenaza”, una reacción que se suma a un historial previo de denuncias que han sido cuestionadas por falta de pruebas. Este episodio volvió a poner en evidencia el choque entre las jóvenes activistas y los tertulianos vinculados al gobierno, a quienes acusan de priorizar otras agendas por encima de los problemas que enfrentan las mujeres, como la inseguridad y las dificultades para formar familias.
Las voces de Revuelta mostraron firmeza y evitaron la violencia, dejando en claro su crítica al impacto que consideran tiene la política actual en la vida real de muchas mujeres. Este acto evidenció una brecha creciente entre la percepción de los problemas sociales y las respuestas políticas ofrecidas hasta ahora.
